Posted by Ruben Ricart on February 17, 2011 · Comments
En esta entrada quisiera compartir con todos una bella película, dividida en diez partes. Pueden ver todas las partes debajo de este contenido. Les exhorto que tomen el tiempo para aprender sobre esta historia de Santa Sor Faustina y la presentación de nuestro Jesus Misericordioso.
He aprendido mucho en esta historia; lo mas que me a gustado fue una frase en la película que decía que si solo pensamos que Dios es Justo entonces se nos hará imposible llegar a EL pero si aprendemos a verlo en su misericordia, pues llegaremos a conocerlo. {Hay excelente mensajes aquí dentro pongan mucha atención, aumenten su FE y crean en su misericordia!}. Antes de la Película quisiera compartir con todos la manera de rezar el Rosario a La Divina Misericordia.
LA CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA
(se reza utilizando el rosario)Jesús dijo a Sor Faustina (1, 197): Rezarás este rosario de la siguiente forma:
Primero, dirás un PADRENUESTRO, un AVEMARÍA y un CREDO.
Después, en las cuentas del rosario correspondientes al PADRENUESTRO, dirás las siguientes palabras:
Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de tu amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, como propiciación de nuestros pecados y de los del mundo entero.
En las cuentas del AVEMARÍA, dirás las siguientes palabras:
Por su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Para terminar, díganse tres veces estas palabras:
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.
Posted by Ruben Ricart on January 5, 2011 · Comments
Esta oracion es la conocida Oracion de la Santa Camisa; oracion popular para proteccion espiritual contra enemigos espirituales y materiales. Una oracion muy conocida en el campo espiritual y muy efectiva. Para aprender sobre este tipo de temas, no te olvides de visitar http://www.cursoespiritual.com/
Que la santa compañía de dios me acompañe, y que el manto de santa maría, su madre, me cobije y me defienda de todo peligro. ave maría gratia plena dominus te cumpla, me libre de todos los espíritus malignos, bautizado y sin bautizar creo vence, cristo reina, el señor y justo individual hijo de maría virgen, aquél que nació aquel solemne día, que yo no pueda ser muerto, ni me quieran mal.
Que los que tengan ojos no me vean, los que tengan manos no me toquen, que el hierro no me hiera y los nudos no me aten. dios le dijo a libón: con tres nueces no podrán hacerme daño, ni a ti, ni a ninguna otra persona que las portara amén, jesús, maría y josé. dominus tecum berrum carrum. santa maría piadosa, madre de nuestro señor jesucristo, al monte tartario entraste y la gran serpiente encontraste; con hisopo de agua bendita la rociaste y ablandándole el corazón a mis enemigos al mundo la sacaste.
Que los que tengan ojos no me vean ,los que tengan pies no me cojan, los que tengan manos no me toquen, que el hierro no me hiera, los nudos no me aten y por las tres espadas de san julián sean vencidas, con la leche de la virgen sean rociados y en el santo sepulcro sean sepultados. amén, jesús, maría y josé.
Tres padres nuestros a la muerte y pasión de nuestro señor jesucristo, está en la oración de la santa camisa, la del hijo de dios vivo, la que me pongo en contra de mis enemigos para que aunque tengan ojos, no me vean, aunque tengan pies, no me alcancen, aunque tengan manos, no me toquen, el hierro no me hiera y los nudos no me aten, y por las tres coronas del patriarca san abraham, aquí ofrezco una oración en unión de mi persona para que vengan mis enemigos tan mansos a mi, como fue nuestro señor jesucristo con el madero a la cruz; san ildefonso, bendito confesor de nuestro señor jesucristo que bendijiste la hostia y el cáliz, en el altar mayor, bendice mi cama, mi cuerpo, mi casa y todo mi alrededor, líbrame de brujos, hechiceros y personas de malignas intenciones. con tres te mido, con tres te parto, con la gracia de dios y el espíritu santo. amén, jesús, maría y josé.
Posted by Ruben Ricart on March 17, 2010 · Comments
Esta entrada esta reservada para el resumen del tema del dia 29 de Enero donde tocamos en el significado de la Oracion del Padre Nuestro. Esta entrada los ayudara a reflexionar sobre el verdadero valor y significado de esta oracion.
¿No te ha pasado muchas veces que no sabes como hablar con Dios Nuestro Señor, se te dificulta ¨ORAR¨ y no encuentras qué decirle? Los discípulos habían visto cómo Cristo le rezaba a su Padre y le pidieron que les enseñara a ellos también a rezar. Jesús les dijo: Cuando oren, digan:
PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO,
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE,
VENGA A NOSOTROS TU REINO,
HÁGASE TU VOLUNTAD ASÍ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO,
DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA, PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN,
NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN,
Y LÍBRANOS DEL MAL. ¨
Es una oración muy sencilla, pero con un significado muy grande.
Vamos a tratar de explicarte qué significa cada cosa que dices.
Al rezar el Padre Nuestro, Dios quiso que le llamaras con el dulce nombre de ¨PADRE¨, te das cuenta de cuanto te ama Dios, que no quiere que le llames creador sino Padre. El Padre te ama sin condiciones y sin límites.
¡ Basta para ser feliz, el saber que eres hijo amado de Dios Padre !
Sin embargo, no basta con llamar Padre a Dios, hay que demostrarle tu amor de hijo.
¿Y cómo haces esto? Pues, obedeciendo sus mandamientos y amándole más que a cualquier otra cosa o persona.
Cuando quieres a una persona buscas que todos le conozcan y le quieran como tú. Al decirle a Dios ¨Santificado sea tu Nombre¨, estás diciendo que lo amas y lo respetas, y que por tanto nunca permitirás que otros le ofendan o le falten al respeto.
Al decir ¨Santificado sea tu Nombre¨ también le dices a Dios que quieres agradarle en todo, o sea, hacer lo que El quiera y no lo que a ti se te antoja.
Vivir según su Reino¨ es vivir de la forma en que Dios quiere, de la forma en que Cristo nos enseño en el Evangelio. Al decir ¨Venga a nosotros tu Reino¨, le pides que siempre se viva en las familias y los pueblos el amor, la paz, la ayuda, la amistad, y no la guerra, la envidia, la violencia, la maldad.
¿ Quién mejor que el padre para saber que es lo mejor para el hijo ? Al decir hágase tu voluntad, le dices a Dios que aceptarás con conformidad y alegría lo que El permita que suceda en tu vida, (aunque algunas veces no lo entiendas, no te guste o te duela) .
Dios te ama infinitamente y lo único que quiere es que logres salvarte y llegar al cielo. Cualquier cosa que permita que suceda en tu vida, lo hace porque sabe que es bueno para tu camino de salvación. Así es que, abandónate con confianza plena en manos del Padre, que El sabe lo que te conviene para poder llegar al cielo.
Bajo el concepto de “pan de cada día” que pedimos para todo el género humano, entendemos en primer término todos los bienes materiales y espirituales que el hombre necesita para la vida terrenal y existencia digna a su naturaleza. Llama nuestra atención que, cuando las peticiones anteriores, abrazan el cielo, la tierra y la eternidad, ésta se concreta al día que pasa y al pan que necesitamos.
Esta petición debe ser condicional, esto es, unida a la anterior a la que pedimos que se haga la voluntad de Dios en todas las cosas. Así pedimos aquí que nos dé el pan de cada día, si así es su santa voluntad.
Incondicional debe ser esta petición sólo cuando la referimos al pan de la divina gracia que diariamente necesitamos, o al pan de la Hostia divina. El recuerdo del Santísimo Sacramento es el pensamiento más hermoso y tierno que la palabra “pan” puede sugerirnos.
Que siempre aumente el número de los fieles que reciben diariamente este pan celestial y que con ellos se multiplique el número de aquellos en que Cristo vive y reina y que viven en Cristo; esto significaría el más perfecto cumplimiento de esa petición, la solución de la atormentadora cuestión por el pan cotidiano que tanto interesa a los hombres.
Muy convenientemente se une a esta petición la Comunión espiritual, a la vez que el ruego por aquellos pobres, a quienes falta el pan del día. No en balde Cristo acentúa tanto en esta y en las siguientes peticiones el concepto de familia que prima en ellas, que se llega a pensar que, no se nos concedería ningún pedido personal, que no alcance a la vez a todos nuestros hermanos.
Esta petición intenta mantener vivo en nosotros el espíritu de penitencia.
El perdón de los pecados es la necesidad más urgente del caído género humano. No hay cosa que oprima tanto como una culpa no expiada. Ahora bien, el precio del perdón de toda la culpa del hombre lo pagó Cristo por medio de sus infinitos méritos, adquiridos por su vida, pasión y muerte. Pero la aplicación de estos méritos al alma exige su cooperación a la gracia. Esta cooperación no prestan, desgraciadamente, millares de almas. Para todas ellas pedimos nuevas y más abundantes gracias de perdón y conversión. En esto estriba el significado de esta petición. Al formularla no pensamos solamente en nuestra culpa personal, sino también en la de nuestra familia, de nuestros hermanos y allegados, de nuestro pueblo, patria y de todo el linaje humano. Este apostolado de la oración, esta petición por la conversión de los pecadores, disidentes, infieles y paganos, es una obra excelente de misericordia que cada cual puede hacer.
En todo ello hay que tener presente que Dios nuestro Señor es Padre bondadosísimo, inclinado por naturaleza a usar de misericordia donde quiera que note alguna buena voluntad en el hombre. No creamos algo de Dios que tendríamos reparo o vergüenza de creer de nuestro propio padre. Para nosotros pedimos la gracia de recibir siempre dignamente el Sacramento de la Penitencia y de no engañarnos acerca de la seriedad de nuestra contrición y sinceridad de nuestros propósitos, prometiendo a la vez cumplir con la condición expresada en las palabras que agregamos: “como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. El perdón que Dios nos concede está en relación exacta con la conducta que nosotros observamos con nuestros prójimos (Mat. 7, 2). Un silencioso y sincero: “Perdona nuestras ofensas” por la salud de nuestro prójimo es la mejor contestación al rencor y la antipatía natural que se levanta en nuestro interior, y constituirá nuestro perdón y justificación ante el tribunal divino.
En esta petición imploramos, nos preserve Dios de nuestros pecados, confesión que avergüenza nuestro orgullo. No podemos confiar en nosotros mismos. La historia de nuestra vida es en su mayor parte la historia de nuestras derrotas en las tentaciones. Sólo el que se teme a si mismo y confía en el auxilio de Dios, está seguro de no pecar. Al pedir que Dios no nos deje caer en las tentaciones, nos obligamos, a la vez, a evitar todas las ocasiones de pecado y emplear los medios necesarios para no pecar.
Adviértase aquí el plural “nos”. Lo que cada cual pide para sí, lo implora igualmente para todos sus prójimos. ¡Con qué insistencia surgirá muchas veces de los corazones buenos y celosos de la salvación de las almas esta petición a favor de las que se hallan confiadas a su cuidado, especialmente para conservar la inocencia de la vida! ¡Cuán necesaria es tal oración, ante todo en la época actual en que toda la atmósfera se halla envenenada del olor pestífero de la tentación!
Líbranos de todo lo que significa en realidad un mal. Luego, no de las cruces de la vida, puesto que ellas no son un verdadero mal, sino gracias divinas; pero sí, de las consecuencias del pecado, de la ceguera del espíritu y de la flojedad de la voluntad, de todo influjo del mal en cuanto nos separa de Dios y del cielo; ante todo para nosotros y para todos nuestros allegados, de la consecuencia más funesta del pecado y del mal más grande, que es la perdición eterna.
Oh Padre celestial, líbranos de la pena eterna del infierno. Defiende, Señor, a tu pueblo: límpiale, bondadoso, de todos los pecados: pues no le dañará ninguna adversidad mientras no le domine alguna maldad.
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